IL MESTIERE DELLA VITA

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Viernes 28 de Junio de 2017 en la Basílica de San Pedro

Publiqué este post sin contenido el 6 de Junio porque una cierta red social tuvo a bien recordarme que ese mismo día pero de 2016 llegó a mi esa frase: IL MESTIERE DELLA VITA (El oficio de la vida). Sin saber de que trataba o hacia donde iba, yo la hice mía y supe que era el pequeño impulso que me hacía falta para cumplir algo que desde hace años daba vueltas en mi cabeza.

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#FARABDAY23

Pocas personas saben que la primera vez que de verdad puse sobre la mesa ir a Italia fue en 2015, años pasados decía “Ir a Italia es mi sueño” y fin. Justo dos días después de mi cumpleaños les platiqué a mis papás lo que quería hacer ese verano; ellos de principio se opusieron a la idea pero “aceptaron”. Tenía recién cumplidos 23 años, estaba en trámites de titulación, confundida por la etapa que estaba por dejar y la que iba a iniciar además de que en menos de 6 meses quería planear un viaje que nacía de un capricho.

Sí, la realidad es que ese año aún no estaba lo suficientemente consciente de que viajar y sobre todo hacerlo del otro lado del mundo además de todo lo divertido y épico, conllevaba responsabilidades y muchas cosas más que iba a tener que afrontar ya en una faceta adulta. No estaba ni siquiera preparada para tomar la responsabilidad de que las cosas no suceden sólo con desearlas, que hay que tomar decisiones, estás sola y si tú no trabajas porque pasen… no pasan.

A mediados de Abril de ese año fue definitivo: los “planes” terminan aquí . Me desilusioné muchísimo, me cerré totalmente ante todo y caí de muy alto; hubo una temporada que hasta dejé de creer en todo lo que por años, a pesar de que nunca nadie lo había entendido no abandoné ni un sólo día. Dudé de mí, de lo lo que pensaba, lo que era, a dónde iba: dudé de todo. Me aferré mucho a entender en ese momento un sin fin de cosas cosas, porque al final terminó traspasando a todos los aspectos de mi vida.

El año pasado, ese famoso “Las cosas pasan por algo” fue más claro que el agua y me da hasta risa pensar en el súper drama que hice por nada. Todo empezó en Mayo de 2015,  un rumor tomó forma y fue el verdadero inicio de todo. Una tal Agustina Serra (mi súper gemeli) me escribió “Hola, sé que te gusta Alessandra Amoroso, Ale va a cantar en español y necesitamos un ejército que la haga venir a Latinoamérica”. Estaba en una etapa super apática y totalmente incrédula de que los fan actions funcionaran, pero me uní.

Yo fui la primera de México en unirse y entre mil ideas, vino a mi mente el recuerdo de que en algún punto yo había visto que alguien ya había trabajado esa idea así que empecé mi búsqueda y el destino volvió a hacer click. Irene estaba a cargo. No necesitamos ni dos minutos para saber que íbamos a ser amigas para toda la vida, es de esas contadas veces  que yo he sentido química y confianza instantánea con alguien. Pocas semanas después la iniciativa estaba lista.

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Primer post en español y el inicio de la carrera de Ale en Latinoamérica

No sólo Alessandra vió el video, media Italia lo vio, fue un éxito que salió hasta en las noticias locales. No podíamos creer lo que habíamos logrado, ahí volví a renacer. Alessandra vino a México un par de semanas después pero tuvo que regresar Italia casi de inmediato por que le detectaron nódulos en las cuerdas vocales y tenían que operarla. Sin embargo ese verano fue épico, por primera vez encontré a personas que pensaban como yo y volví a sentirme cómoda en el #ItalianStyle.

En Septiembre de 2015, en un día random al fin me animé a comprar mi primer Canon Rebel y pocas semanas después tomé  un seminario para comenzar a ponerla en práctica. Conocí a Alessandra el 13 de Noviembre, en un showcase privado de la Sony. Nunca olvidaré sus ojotes verdes emocionados por vernos ahí. Mis primeras fotos son de ese showcase; trabajamos mucho en el fandom México. Otra avalancha de recuerdos que lo cambiaron todo.

Bicicleta coyoacan
Primer foto que hice en el  seminario y siempre mi favorita.

Ale regresó en Abril de 2016 y por dos semanas el trabajo fue imparable para todos. Su último día en México, fuimos un par de chicos y yo a despedirla al aeropuerto.

Estaba exhausta y moría por regresar a su casa con su familia, nos abrazó y no dejó de agradecer por todo lo que habíamos hecho por hacerla sentir querida. En un momento, me quedé platicando sólo con ella: “Ale, quiero ir a Italia pero me da miedo, no sé por donde empezar” le conté lo que había pasado un año atrás y ella me respondió: “Bueno, Y ¿Qué estás haciendo para que pase? Cosas reales, Italia no es un concierto nada más, es una experiencia que te va cambiar y sobre todo vas a entender lo que es estar lejos de casa ¿Lo entiendes?”. Esa fue la última vez que regresó a México y que se habló del disco en español.

Regresé a mi casa pensando en sus palabras y respondiéndome: “Pues si, de hacer pues: NADA, ni siquiera tengo un plan de ahorro o calendario, nada. Yo nunca he hecho nada”. A este punto Irene y yo teníamos más que una amistad afianzada que se concretó el día que pude hablar con ella de cosas que nunca le había dicho a nadie porque sabía que no las entenderían; ella sin muchas palabras lo entendió todo. Fue así como un día llegó la declaración más importante: “Nos vamos a Italia en 2017, fin.”

El 6 de Junio de 2016, empezamos nuestro plan de ahorro. El resto es historia. Dos años después poniendo todo en perspectiva, viendo como 2015 fue un desastre, 2016 clave y un 2017 épico, sigo sorprendida del “Oficio de la vida”; en la manera en que las cosas fueron encontrando su lugar a su tiempo y espacio. 2015 no estaba escrito en mi destino, no era mi lugar. Pienso en todo lo que aprendí esos dos años y que fueron clave el año pasado, sin ir tan lejos: si Ale no hubiera venido en 2015 no hubiera conocido a Agus, Cam, Aidee y por supuesto Irene. Sin Irene, además de que seguramente no me hubiera aventado a hacer tantas cosas, seguro se me hubiera ido el avión por estar de necia en la puerta 22 (jaja) y mil y un historias más. Si hubiera ido en 2015 no habría disfrutado tanto mi lado fotográfico como pude hacerlo el año pasado, y todas las cosas que desencadenaron esas fotos a mi regresó.

In precario, ma sufficiente equilibrio lascio che sia il mestiere della vita.

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